Una de cada cinco búsquedas de compañía en el Perú es de una mujer trans (y el país no la busca igual en todas partes)


Piura busca seis veces más mujeres trans que Puno: el deseo peruano no tiene un solo mapa
Haz la prueba con tus amigos: pregúntales en qué ciudad del Perú se buscan más mujeres trans. Casi todos te van a decir Lima. Error. La respuesta es Piura. Entre julio y septiembre de 2026, según datos de las principales páginas de encuentros del país, el 31,6% de las búsquedas que se hicieron en Piura fueron para perfiles de mujeres trans. ¿Y en Puno? Apenas un 5,3%. Seis veces menos.
Así que sí: el deseo en el Perú tiene acento regional. Y lo que se busca en el celular, a veces, dice más de una ciudad que cualquier encuesta.
Vamos con el panorama completo. En todo el país, el 22% de las búsquedas son de mujeres trans y otro 8,6% de hombres. Traducido: casi tres de cada diez personas que entran buscando compañía no están pensando en una mujer cis.
Y no es una fiebre de temporada. Comparado con el mismo trimestre de 2025, las búsquedas de mujeres trans subieron casi un 10%, de unos 2,1 a 2,3 millones, un poquito más rápido que el resto. Lo que antes se buscaba en voz baja ya forma parte del paisaje.

Piura no solo lidera. Si a ese 31,6% le sumas el 14,3% de búsquedas de hombres, casi la mitad de lo que se busca ahí (45,8%) no son mujeres cis. Ninguna otra ciudad llega tan lejos, aunque Arequipa (42,5%) y Lima (41,9%) le pisan los talones.
¿Qué tiene Piura? No está sola: Trujillo (24,1%), Chimbote (23,9%) y Chiclayo (22,4%) también superan el promedio. Una lectura posible es que en la costa norte la presencia trans es visible desde hace años, así que buscarla no se vive como un secreto. Saben lo que les gusta y no le dan tantas vueltas.
Detrás vienen Arequipa (30,2%) y Lima (30,1%), separadas por una décima. En Lima eso son unas 876.000 búsquedas de mujeres trans en solo tres meses, el mercado más grande del país con diferencia.
Lo de Arequipa tiene su gracia. La Ciudad Blanca, con su fama de tradicional, busca mujeres trans igual que la capital. Moraleja: lo que se dice en el almuerzo familiar del domingo y lo que se busca en el celular no siempre van de la mano.
Ahora cruzamos a la sierra sur, donde la cosa cambia por completo: Ayacucho (14,7%), Cusco (11,4%), Juliaca (9,6%) y Puno (5,3%). Huancayo (15,8%) y Cajamarca (15,2%) también quedan bastante por debajo del promedio.
Cusco es el caso más curioso. Es la segunda ciudad del país con más búsquedas, solo por detrás de Lima, con casi un millón en el trimestre. Y aun así, apenas poco más de una de cada diez es de una mujer trans. Mucho movimiento, pero casi todo en la misma dirección. En Puno, todavía más: más de nueve de cada diez búsquedas van a perfiles de mujeres cis.
¿Quiere decir que en los Andes nadie busca mujeres trans? Para nada. Lo más probable es que se busque menos por internet o por otros caminos. En ciudades más chicas, donde todo el mundo se conoce, la discreción pesa, y mucho.
La Amazonía, en cambio, juega del lado de la costa: Tarapoto (27,1%) y Pucallpa (24,7%) superan con holgura el promedio, e Iquitos (20,1%) se queda cerca. Si dibujas el mapa, la línea no va de norte a sur: separa la sierra sur del resto del país.
Aquí viene el giro menos simpático. Que una de cada cinco búsquedas sea de una mujer trans habla de deseo, no de aceptación. Y en el día a día, ser trans en el Perú sigue siendo cuesta arriba.
En la encuesta que el INEI hizo a personas LGBTI en 2017, el 62,7% contó haber sufrido discriminación o violencia, sobre todo en la calle y en el colegio o la universidad. En 2025, el Congreso aprobó una ley que prohíbe a las personas trans usar los baños de los edificios públicos según su identidad. Y cambiar el nombre en el DNI todavía pasa por un juicio.
O sea: el mismo país que las busca les pone trabas para estudiar, conseguir un trabajo formal o simplemente entrar a un baño. Para muchas, el trabajo sexual no es una opción entre mil, sino una de las pocas puertas que siguen abiertas.
Al final, el mapa es bastante claro: en Piura, Arequipa o Lima, casi una de cada tres búsquedas es de una mujer trans, mientras el altiplano mira hacia otro lado. El deseo ya está ahí, y crece. Lo que falta es que el respeto le siga el ritmo, porque detrás de cada uno de esos porcentajes hay mujeres reales, con nombre propio, aunque el DNI todavía no siempre lo diga.